Reforma vora el Xúquer

Reforma vora el Xúquer

Reforma de vivienda en el Passeig de Cullera
Tipología | Vivienda
Año | 2023
Estado | En construcción
Emplazamiento | Cullera

Cliente | Privado

Equipo | arquitectura latent

La reforma de un antiguo piso de generosas dimensiones para una única pareja sirve como excusa para reflexionar sobre el tamaño y lo doméstico. ¿Qué escalas utilizamos para dimensionar un espacio cuando no tenemos que encajar las piezas habitacionales mínimas? 

El proyecto concretamente se sitúa en una manzana enclavada entre el Passeig de Cullera y el último tramo del cauce del Xúquer antes de su desembocadura en el Mediterráneo, en un bloque residencial de los años setenta con apartamentos bien orientados y preexistencias que merecen la pena conservar.  

El reto pasa por reformar uno de los apartamentos mediante una nueva organización que reduzca el número de habitaciones y mayore la superficie del resto de estancias, consiguiendo espacios diáfanos y luminosos sin renunciar a acotar nuevos rincones mediante el diseño de mobiliario y la incorporación de texturas y colores. 

Para adaptar la vivienda a las necesidades de los nuevos inquilinos se apuesta por dos estrategias; separar las zonas funcionales en cada una de las bandas y aligerar el nivel de compartimentación de la vivienda.

La nueva distribución consigue situar al comedor como una nueva centralidad que, a modo de rótula, articula una primera zona de noche con una segunda de día. El vaciado de tabiques de la zona de día permite lograr una buena ventilación cruzada, la penetración de la luz natural desde la fachada principal, así como la conexión de la vivienda con el espacio exterior.

La reforma de un antiguo piso de generosas dimensiones para una única pareja sirve como excusa para reflexionar sobre el tamaño y lo doméstico. ¿Qué escalas utilizamos para dimensionar un espacio cuando no tenemos que encajar las piezas habitacionales mínimas? 

El proyecto concretamente se sitúa en una manzana enclavada entre el Passeig de Cullera y el último tramo del cauce del Xúquer antes de su desembocadura en el Mediterráneo, en un bloque residencial de los años setenta con apartamentos bien orientados y preexistencias que merecen la pena conservar.  

El reto pasa por reformar uno de los apartamentos mediante una nueva organización que reduzca el número de habitaciones y mayore la superficie del resto de estancias, consiguiendo espacios diáfanos y luminosos sin renunciar a acotar nuevos rincones mediante el diseño de mobiliario y la incorporación de texturas y colores. 

Para adaptar la vivienda a las necesidades de los nuevos inquilinos se apuesta por dos estrategias; separar las zonas funcionales en cada una de las bandas y aligerar el nivel de compartimentación de la vivienda.

La nueva distribución consigue situar al comedor como una nueva centralidad que, a modo de rótula, articula una primera zona de noche con una segunda de día. El vaciado de tabiques de la zona de día permite lograr una buena ventilación cruzada, la penetración de la luz natural desde la fachada principal, así como la conexión de la vivienda con el espacio exterior.