Cliente | Ayuntamiento de Cullera
Equipo | arquitectura latent (Esther y Raúl)




De la oportunidad de reciclar antiguas infraestructuras industriales para nuevos usos sociales surge un concurso promovido por el Ayuntamiento de Cullera para la ubicación de un futuro Centro Integral de Servicios Sociales y Centro de Día en el antiguo almacén de Cabanilles.
El planteamiento desde el que se aborda el concurso radica en proponer una reflexión sobre los cuidados comunitarios a través de una triple escala y de forma simultánea; desde la ciudad, el barrio y el equipamiento. El nuevo uso de la nave se concibe, por su carácter asistencial, como un equipamiento que recibe y acoge a la población de toda la ciudad. La dotación se abre a su entorno próximo incorporando la calle y articulando una relación de espacios diversos. Todo ello promueve a la Nau Cabanilles a convertirse en un espacio de encuentro e intercambio, versátil en sus usos y proveedora de bienes, servicios y cuidados comunitarios.
El proyecto conserva el acceso por la antigua entrada principal de la nave y configura un gran espacio (público) a doble altura que actúa como nexo entre la calle y el equipamiento. Por este motivo, se le da un carácter urbano mediante el uso mobiliario, pavimentos y materiales propios de espacios exteriores.
La distribución interior del programa se lleva a cabo siguiendo criterios sociales y climáticos. Todas las áreas tienen espacios exteriores abiertos al acceso público y en los que se ha dispuesto vegetación como elemento de protección solar y control higrotérmico. Los programas que presentan un uso predominantemente diurno y socialmente más sensible como son el centro de día y la zona de servicios sociales se han situado en las mejores orientaciones de la parcela.
El proyecto pretende mantener la memoria colectiva del lugar a través de la preservación del carácter industrial del edificio al tiempo que garantizar la reversibilidad de las intervenciones. Esta premisa se consigue a través de estrategias de mínima intervención sobre la estructura y la volumetría de la nave y mediante el uso de soluciones constructivas en seco, principalmente de madera por su bajo impacto ambiental. La utilización de este material además sirve para generar un ambiente cálido y apacible tanto en los espacios interiores como exteriores del equipamiento.
De la oportunidad de reciclar antiguas infraestructuras industriales para nuevos usos sociales surge un concurso promovido por el Ayuntamiento de Cullera para la ubicación de un futuro Centro Integral de Servicios Sociales y Centro de Día en el antiguo almacén de Cabanilles.
El planteamiento desde el que se aborda el concurso radica en proponer una reflexión sobre los cuidados comunitarios a través de una triple escala y de forma simultánea; desde la ciudad, el barrio y el equipamiento. El nuevo uso de la nave se concibe, por su carácter asistencial, como un equipamiento que recibe y acoge a la población de toda la ciudad. La dotación se abre a su entorno próximo incorporando la calle y articulando una relación de espacios diversos. Todo ello promueve a la Nau Cabanilles a convertirse en un espacio de encuentro e intercambio, versátil en sus usos y proveedora de bienes, servicios y cuidados comunitarios.
El proyecto conserva el acceso por la antigua entrada principal de la nave y configura un gran espacio (público) a doble altura que actúa como nexo entre la calle y el equipamiento. Por este motivo, se le da un carácter urbano mediante el uso mobiliario, pavimentos y materiales propios de espacios exteriores.
La distribución interior del programa se lleva a cabo siguiendo criterios sociales y climáticos. Todas las áreas tienen espacios exteriores abiertos al acceso público y en los que se ha dispuesto vegetación como elemento de protección solar y control higrotérmico. Los programas que presentan un uso predominantemente diurno y socialmente más sensible como son el centro de día y la zona de servicios sociales se han situado en las mejores orientaciones de la parcela.
El proyecto pretende mantener la memoria colectiva del lugar a través de la preservación del carácter industrial del edificio al tiempo que garantizar la reversibilidad de las intervenciones. Esta premisa se consigue a través de estrategias de mínima intervención sobre la estructura y la volumetría de la nave y mediante el uso de soluciones constructivas en seco, principalmente de madera por su bajo impacto ambiental. La utilización de este material además sirve para generar un ambiente cálido y apacible tanto en los espacios interiores como exteriores del equipamiento.