Una autovía y una calle, un pasillo y una estancia.

El dogma de la segregación de usos en las ciudades que defendía el Movimiento Moderno en el s. XX se puso fuertemente en crisis gracias a discursos como el de la activista Jane Jacobs que defendía la vitalidad de la ciudad a través de la multifuncionalidad de la calle. Frente al concepto de autovía urbana destinada únicamente a la circulación del vehículo privado, Jacobs proponía una tipología de calle donde cabía la versatilidad de usos, la apropiación individual y colectiva, el espacio para el encuentro y el intercambio, la seguridad de la comunidad…